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La opción pedagógica fundamental de la
Pastoral Juvenil es el reconocimiento del carácter
procesual y dinámico de la formación y
de la educación en la fe.
La formación integral.
Dimensiones de la formación integral
Etapas del Proceso de Educación en la fe.
ETAPAS DEL PROCESO DE EDUCACIÓN EN LA FE
NUCLEACIÓN
- INICIACIÓN - MILITANCIA
NUCLEACIÓN
La Etapa de Nucleación (convocación)
Es la etapa en la que los jóvenes son convocados,
responden afirmativamente y deciden comenzar su participación
en los grupos juveniles. La incapacidad de los instrumentos
tradicionales de la acción pastoral para llegar
de manera eficaz a la juventud de hoy. El joven acepta
hoy la religión y adhiere a Jesucristo sólo
en la medida en que está motivado y convencido
de la validez e importancia que esto tiene para su vida.
El mismo grupo de jóvenes es el instrumento privilegiado
para la nucleación. Grupos juveniles que existen
ha sido nucleada a partir de los mismos grupo juveniles
parroquiales y de los medios específicos, o de
las comunidades de base.
LAS FORMAS DE NUCLEACIÓN pueden ser muy
variadas:
Para que el proceso de convocatoria y nucleación
sea efectivo, hay que tener en cuenta algunos criterios
que el sentido común y la praxis pastoral han
ido señalando como muy importantes.
La propuesta debe ser clara, invitación tiene
que ser honesta, los objetivos deben estar bien explicados.
Civilización del Amor. Tarea y Esperanza.
Documento CELAM Nº 161. Bogotá. 2000.
Nucleación: invitación a la vida de
grupo.
La nucleación es el tiempo indicado, de la planeación,
para la creación de los grupos. Es urgente una
política de creación de grupos. Estamos
en otros tiempos; un tiempo que tiene muchas ofertas.
Los grupos de Pastoral Juvenil pasan a ser una opción
más para los/as jóvenes y eso exige que
tengamos muy claro este proceso.
Un proceso de grupo es educativamente sano cuando las
experiencias que se favorecen en el proceso se van dando
de modo integrado y en referencia a:
1. La relación y al intercambio interpersonal,
2. La formación y capacitación,
3. La organización y planeación,
4. La proyección social en el servicio ciudadano
evangelizador,
5. La celebración y la fiesta.
INICIACIÓN
Iniciación planeando la madurez para la fraternidad
Cada grupo tiene una historia particular y cada grupo
merece una planeación que considere los intereses
de los participantes. El grupo, en un primer momento,
trabaja las relaciones interpersonales y el descubrimiento
de la persona. Las preguntas que determinan la vida
de estos jóvenes están dirigidas mayormente
hacia los mismos. Las acciones estarán marcadas
por celebraciones, fiestas, visitas a las familias...
Un tiempo intenso para conocer quienes son aquellos
que forman parte del mismo grupo.
Se trabaja la capacidad de escuchar y de hablar. La
coordinación joven se va ejercitando en la coordinación
de los encuentros semanales. Los temas tratados en los
encuentros estarán orientados al conocimiento
de sí mismo y del otro. Es el tiempo del descubrimiento
de que Jesús tiene un grupo de amigos. Experimentan
a Jesús como amigo, alguien que es muy cercano.
Las fiestas de aniversarios y otras celebraciones que
distinguen la vida del grupo son fundamentales.
En la medida en que el grupo camina, se percibe parte
de un grupo más amplio. Pasa a incluir a otros
grupos que existen en la comunidad local y en la comunidad
eclesial.
Cuando se pasa a observar al otro, se generan, también,
muchos conflictos, porque el otro habla y tiene una
opinión diferente de la mía. Se verifica,
igualmente, que , el acompañante del grupo (asesor
/a o animador /a) pasa a ser cuestionado por el grupo.
Se inicia, por tanto, un tiempo de vivir los conflictos
producidos por las afirmaciones de cada uno /a. En la
experiencia del encuentro con Jesús se va perdiendo
un modo infantil de relacionarse para una búsqueda
más personal y más de identificación
con la persona de Jesús.
A medida que el grupo avanza, los conflictos tienden
a resolverse porque se va aprendiendo a convivir con
la otra persona.
Jesús es presentado a los/as jóvenes
como aquél que tiene una acción orientada
a los otros. Él es solidario, cura a los enfermos,
hace milagros... Coloca a la persona en el centro. Esta
experiencia de Jesús, meditada y contemplada,
hace que el joven vaya asumiendo, también, las
mismas acciones de Jesús en gestos de solidaridad,
compañerismo, amistad... El grupo, orientado
hacia las necesidades concretas de los otros, buscará,
animado por los acompañantes, realizar actividades
solidarias. Estas actividades serán fundamentales
en la formulación de nuevas preguntas sobre la
sociedad donde vivimos.
El camino se va abriendo y los/as jóvenes, que
antes sólo conseguían verse a sí
mismo, después al otro grupo y a la comunidad
local, ahora ya se van percibiendo como parte de una
sociedad, generando nuevas preguntas. Estas nuevas preguntas
serán fundamentales para la continuidad y para
el compromiso.
La presentación de Jesús, con sus proyectos
y sus opciones, merece un cuidado especial para que
la invitación a su seguimiento sea determinada
por un contenido y por un compromiso de testimonio en
un mundo marcado por contradicciones. Se trata de invertir
en verdaderas experiencias de Dios.
El camino recorrido ayudó a hacer un discernimiento
sobre la vida y sobre las cuestiones fundamentales.
¿Cómo organizar todo esto y seguir adelante?.
Planeando la madurez para la misión.
El joven habrá descubierto no solamente la realidad
más amplia. Habrá descubierto, también,
como esta "realidad más amplia" está
organizada con sus estructuras. Y nuevas preguntas surgirán...
Estas nuevas preguntas serán hechas para todas
las estructuras a partir de su persona, del grupo, de
la familia, del trabajo y de la sociedad. Asumidas con
seriedad, estas cuestiones darán la joven la
posibilidad de una madurez a partir de opciones fundamentales
clara. Y es en este ambiente que organizará su
proyecto de vida.
Este proceso exige un contenido que contribuya en la
formación de las personas. En esta está
nuestro desafío más grande: descubrir
los intereses de los jóvenes para, desde ellos,
trabajar las dimensiones, traducidas en contenidos concretos,
dentro del proceso que los/as jóvenes hacen en
el grupo. Recordando que todo grupo hace un proceso,
sea en la preparación de la Confirmación,
sea en la preparación para el ingreso en la vida
religiosa o en la preparación de la vida de un
futuro presbítero. En esta perspectiva el contenido
está sujeto al proceso que cada grupo genera.
MILITANCIA
Concretización del Proyecto de Vida.
La militancia está presente desde el punto de
partida porque cuando convocamos a los/as jóvenes
para hacer un camino, o para la vida de grupo, necesitamos
tener claridad en las razones por las cuales los convocamos.
La invitación que hacemos es para que tengan
claros sus proyectos de vida y para que sean personas
maduras, es decir, capaces de relacionarse con las demás
personas, respetando las diferencias, y juntas poder
construir un mundo mejor.
La Militancia es proceso porque en la medida que van
haciendo el camino del grupo, los/as jóvenes
van formulando nuevas preguntas sobre sí mismo,
los otros, el planeta, el mundo y sus sistemas, etc.
Y estas preguntas van contribuyendo en su compromiso
con la transformación y van, también,
indicando las posibilidades de cambio. Es proceso porque
los/as jóvenes al ir formulando sus preguntas
y al ir encontrando respuestas y haciendo descubrimientos;
van también creciendo, cambiando, madurando,
transformándose en mejores personas.
La militancia es el norte, incluso en el punto de llegada,
porque, después de recorrido el camino se hacen
las grandes definiciones para la vida, se concretizan
las opciones fundamentales y se describen los horizontes
por los cuales queremos gastar la vida, organizando
y sistematizando el proyecto de vida que ayuda, con
mayor claridad y decisión, a intervenir en el
mundo, generando más vida y vida en abundancia.
Proyecto de Vida: Camino vocacional de la pastoral
juvenil. Documentos CELAM Nº 162. Bogotá.
2003.
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