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La organización es otra opción pedagógica
de la pastoral juvenil. Como parte fundamental de su
misma misión, se organiza desde la base generando
un proceso dinámico de comunión y participación
y creando estructuras de coordinación, animación
y acompañamiento.
La organización favorece la formación
en la acción de los jóvenes, genera espacios
de diálogo y de decisión para la conducción
corresponsable de toda la acción pastoral y educa
su inserción en la sociedad para impulsar desde
allí los urgentes cambios de estructuras que
se necesitan.
Desde el grupo juvenil, con espíritu de corresponsabilidad
y servició, nacen coordinaciones y servicios
que busca responder a las etapas de su desarrollo integral
y abarcar los medios específicos donde actúan,
creando espacios de participación y acompañamiento
y favoreciendo su incorporación activa a la vida
de la Iglesia y a la sociedad. Sin organización
entre sí, los grupos se cerrarían en una
visión parcial y limitada y perderían
la memoria histórica, la fidelidad a la acción
evangelizadora y el sentido de Iglesia.
La coordinación y la organización forman
parte de la misma misión evangelizadora (P1306).
No se trata, por tanto, de algo sin importancia y frente
a lo cual se puede ser indiferente, se puede participar
o no participar. Si no existen, hay que aportar para
crearlas; si son defectuosas, hay que ayudar a mejorarlas;
si van caminando, hay que impulsarlas y dinamizarlas.
Lo que no es posible es separarse y crear una acción
paralela.
La Pastoral Juvenil sólo puede ser verdadera
pastoral en la medida en que esté articulada
con la pastoral de conjunto de la Iglesia locales y
asuma como propios sus desafíos. En este sentido,
la pastoral juvenil orgánica es una expresión
concreta de toda la pastoral de conjunto.
Civilización del Amor. Tarea y Esperanza.
Documento CELAM Nº 161. Bogotá. 2000.
La organización de la Pastoral Juvenil en Latinoamérica
La organización de la Pastoral Juvenil en Venezuela
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